Estaba oscureciendo, ya no llovía pero se sentía una fría brisa.
Solo estaban ellos, sentados en un banco. De repente ella se estremeció.
-Tienes frío?
-No claro, tiemblo de calor, ya sabes.-Ella y su singular sarcasmo.
-Quieres...
-Bailar? Claro!
-Te iba a ofrecer mi chaqueta...
-No me gusta ir por el camino lógico, qué pasaría si me prestaras tu chaqueta? Tendría menos frío, tú te congelarías, me besarías y ya está.
-Y que pasaría si nos pusieramos a bailar?
-Compruébalo.

Ella y su magnífico blog.
ResponderEliminarMe gusta, ya sabes
ResponderEliminar